Tipos de proteína: cómo elegir la más adecuada para ti

Elegir las proteínas adecuadas para tus necesidades es fundamental para tu salud, digestión y energía de cada día.

MIPor Mireia Velasco
Tipos de proteína: cómo elegir la más adecuada para ti

Las proteínas son un macronutriente esencial que tiene como función principal formar la estructura de los tejidos de nuestro cuerpo: piel, músculos, órganos… prácticamente todo. Actúan como los “ladrillos” que construyen y reparan el organismo, de modo que son indispensables para el correcto funcionamiento del cuerpo.

También intervienen en procesos fundamentales como la regeneración muscular, la producción de enzimas digestivas, el transporte de oxígeno, la regulación hormonal o el mantenimiento del sistema inmunológico. Por eso, conocer los distintos tipos de proteínas no es un tema exclusivo de deportistas, sino de salud integral.

¿Cuántos tipos de proteínas hay?

Las proteínas se componen de unidades básicas, pequeños “ladrillos” conocidos como aminoácidos. En total hay veinte aminoácidos, y nueve de ellos son esenciales: leucina, lisina, isoleucina, treonina, metionina, triptófano, fenilalanina, valina e histidina. Reciben el nombre de esenciales porque el cuerpo no puede producirlos y necesitamos obtenerlos necesariamente mediante la alimentación.

Las proteínas que aportan todos estos aminoácidos esenciales en las proporciones adecuadas se consideran proteínas de alto valor biológico. Por lo general, en este grupo se incluyen las proteínas de origen animal y algunas proteínas vegetales específicas. A partir de este criterio, las proteínas se clasifican en completas e incompletas, una distinción especialmente importante si queremos basar nuestra alimentación en fuentes vegetales.

Este punto suele generar confusión: no solo cuenta la cantidad de proteína que consumes, sino también qué tipos de proteínas eliges y cómo los combinas.

Al revisar los diferentes tipos de proteínas desde una perspectiva nutricional y práctica, podemos dividirlas en tres grandes grupos: proteínas de origen animal, proteínas de origen vegetal y suplementos de proteína.

Se consideran proteínas completas porque contienen todos los aminoácidos esenciales en las proporciones adecuadas. En este grupo están la carne, el pescado, los huevos y los lácteos.

Tienen un alto valor biológico y una gran biodisponibilidad, es decir, el cuerpo las absorbe y aprovecha de manera muy eficiente. Sin embargo, su calidad depende en gran medida de la procedencia del alimento, de cómo se cría el animal y de la cantidad que se consume. Una carne procesada no es lo mismo que un pescado azul salvaje o un huevo de gallinas criadas en libertad.

A menudo se piensa que solo las proteínas animales son completas, aunque esto no es del todo cierto. Entre los tipos de proteínas vegetales hay alimentos que son completos por sí solos y otros que, al combinarse durante el día, aportan un excelente perfil de aminoácidos.

Las principales fuentes de proteínas vegetales son:

La soya, la quinoa, el amaranto, los garbanzos y las semillas de cáñamo son alimentos que pueden considerarse proteínas completas.

Otros alimentos vegetales, como las espinacas o la col rizada, contienen proteína, aunque en cantidades tan pequeñas por porción que no resultan relevantes como fuente principal. Así, además de la calidad de la proteína, importa la cantidad que consumimos realmente en cada comida.

Por otra parte, algunos alimentos vegetales presentan aminoácidos limitantes. Por ejemplo, las lentejas tienen poca metionina; los cereales integrales, poca lisina; y los frutos secos, poca cisteína e isoleucina.

Esto no representa un problema: la clave está en combinarlos durante el día. No es necesario servirlos en el mismo plato. Nuestro cuerpo cuenta con una reserva de aminoácidos que usa según sus necesidades, de modo que no es imprescindible mezclarlos en el mismo plato. Un ejemplo sería comer lentejas en la comida y arroz en la cena.

Entre los suplementos de proteína hay distintas opciones de origen animal, vegetal o mixto, por lo general en polvo. Pueden ser una herramienta útil para cubrir los requerimientos diarios si la alimentación no alcanza para cubrirlos o en situaciones específicas.

Entre los más comunes están:

En este caso, opciones como la Proteína vegana de vainilla de Naturitas Essentials o la Proteína de guisante pueden resultar interesantes si buscas alternativas vegetales, sobre todo en dietas veganas o para personas que toleran menos los lácteos.

¿Cuál es el mejor tipo de proteína?

Llegamos a la gran pregunta: “¿qué tipo de proteína es mejor?”. La respuesta correcta, aunque quizá no sea la que esperabas, es que depende de la persona, su contexto y su salud digestiva, entre otros factores.

Entre los tipos de proteínas no hay una sola opción que sea la mejor para todos, sino una elección adecuada para cada persona.

Si tienes buena digestión y consumes alimentos de origen animal, puedes beneficiarte de proteínas animales de calidad. Si sigues una alimentación vegetariana o vegana, las proteínas vegetales combinadas adecuadamente pueden cubrir por completo tus necesidades y, además, aportar fibra, antioxidantes y compuestos beneficiosos para la microbiota intestinal.

Si tienes problemas digestivos, inflamación, disbiosis o SIBO, por ejemplo, la elección necesita ajustarse todavía más a tu caso. En estas situaciones, más que el origen, importan la tolerancia, la capacidad digestiva y el momento en que te encuentras.

Si haces actividad física intensa o necesitas consumir más proteína, los suplementos de proteína pueden ser una herramienta práctica para cubrir los requerimientos sin sobrecargar la digestión.

Los suplementos pueden ayudar cuando no se cubren los requerimientos o aumenta la demanda. Aun así, conviene elegirlos con la orientación de un especialista.

Intolerancias y molestias digestivas frecuentes
Si tienes digestiones sensibles, además de la proteína en sí, es importante revisar sus ingredientes.

Sabor y disolución: más allá de la nutrición

La adherencia también es fundamental: si no te gusta, no seguirás tomándolo a largo plazo. Además, ¡también buscamos disfrutar lo que consumimos!

Por ejemplo, alternativas como la Proteína Whey Chocolate de Naturitas Essentials pueden ser más sencillas de incorporar a tu rutina diaria si buscas un sabor agradable.

De acuerdo con tu objetivo

La elección del tipo de proteína también puede cambiar según lo que busques en cada momento:

En resumen, la elección entre los distintos tipos de proteínas no debería depender de modas o recomendaciones generales, sino de comprender qué necesita tu cuerpo en cada momento. La clave es escuchar a tu cuerpo, observar su respuesta y ajustar tu alimentación en consecuencia, porque la mejor elección no es la ideal en teoría, sino la que realmente puedes digerir, absorber y mantener a largo plazo.