Después de las celebraciones, es importante recuperar el equilibrio digestivo, ya que suelen acompañarse de comidas más abundantes.

La comida ocupa un lugar central en los festejos navideños. Aunque la emoción de estas reuniones nace de los reencuentros y del ambiente festivo que lo envuelve todo, lo cierto es que las celebraciones vienen acompañadas de una alimentación diferente, a menudo en cantidades mayores, que se aleja de nuestra dieta habitual.
El intestino es un órgano especialmente sensible a los cambios de alimentación. Pasar por periodos de mayor consumo de alimentos ricos en grasas, azúcares y alcohol puede influir en el equilibrio habitual del organismo, sobre todo si estos hábitos se prolongan durante varios días seguidos.
La composición de este conjunto de microorganismos está estrechamente ligada a los hábitos alimentarios. Una alimentación desequilibrada puede relacionarse con una menor diversidad de microorganismos y una disminución de ciertas bacterias beneficiosas, en comparación con una dieta variada y equilibrada.
Un desequilibrio del microbioma puede reflejarse en cambios en la fermentación de los nutrientes, producción de gases, sensación de inflamación abdominal o malestar digestivo.
El consumo elevado y prolongado de azúcares simples y alcohol puede provocar molestias digestivas y afectar el bienestar intestinal. En estas situaciones, la capacidad habitual del intestino para absorber adecuadamente los nutrientes puede verse comprometida y manifestarse como pesadez, distensión abdominal, diarrea o estreñimiento.
Los cambios repentinos en la alimentación, sobre todo cuando aumenta el consumo de ultraprocesados y disminuye la fibra, pueden influir en el tránsito intestinal. Esto es relevante porque determina cuánto tiempo permanece el bolo alimentario en nuestro sistema digestivo. Si el tránsito se vuelve más lento o más rápido de lo normal, puede afectar el confort digestivo y también la absorción de los macronutrientes y micronutrientes.
Conviene destacar que las alteraciones mencionadas están relacionadas con malos hábitos que se prolongan en el tiempo. Cuando los excesos alimentarios se limitan a fechas específicas (Nochebuena, Navidad, fin de año, Año Nuevo y Día de Reyes), el organismo suele adaptarse sin mayores complicaciones.
El desequilibrio suele presentarse cuando exigimos demasiado a nuestro sistema digestivo y prolongamos estos hábitos, algo común en estas fechas, cuando salimos más a comer fuera y a compartir botanas. Volver a una alimentación equilibrada entre festejos es clave para recuperar el bienestar digestivo.
Como hemos comentado, los excesos alimentarios pueden afectar la microbiota. Por eso, es recomendable retomar poco a poco una rutina que favorezca su equilibrio. Para lograrlo, podemos incorporar distintas herramientas y hábitos a nuestro día a día:
Tu bienestar general depende en gran medida del equilibrio de tu sistema digestivo, así que estos consejos pueden ayudarte no solo con tus digestiones, sino también a retomar una rutina saludable y recuperar la sensación de energía poco a poco.
En colaboración con Zeutics.
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